14 de octubre de 2013

Enamórese

Anímese, amigo. Deje de negárselo, y de buscar excusas para el miedo. Sacuda esos brazos cruzados, que es más lindo usarlos para abrazar. Afloje los puños, busque aquellos ojos y persiga su olor. No le lleve el apunte a lo que le digan y enamórese.

Enamórese que vale la pena, yo se lo aseguro. Ni el miedo, ni el destino tienen un papel aquí. Es usted y su corazón. Anímese al fuego, amigo. Puede quemar, pero no hay mayor placer que una noche de verano bajo las estrellas y el amor.

Enamórese de esa muchacha, de su pelo, de sus rodillas, y del lunar bajo sus labios. Deje todo y vaya detrás de su perfume y el hueco de su clavícula. Elija las palabras exactas, póngase nervioso, que le transpiren las manos, que se le aflojen las piernas.

Enamórese, que la noche y una cintura tienen mucho que enseñar. Escuche con tanta atención, hasta sentir la anécdota en la piel. Mire detenidamente, hasta que se le prendan fuego las pupilas. No se pierda ni un detalle, amigo. Memorice cada curva, cada hueco, y cada gesto. Aduéñese de sus hombros y de sus sonrisas. De todas las que pueda.

Enamórese, que no hay nada que perder. El corazón está hecho para enamorarse y romperse más de una vez. Que a veces cuesta (y a veces mucho), no se lo voy a negar. Que se sufre, se llora, y se patea paredes, sí, también sucede. Pero el amor bien lo vale. El corazón se cura, sana, revive, y pide amar de nuevo. Amigo, no se niegue el más sabroso gusto.

Enamórese, que el tiempo es poco y las horas no son suficientes para todos los abrazos. Pida una noche más, entregue todos los besos y no se guarde ni una palabra de amor. Amigo, enamórese. De su piel, de su  voz, de su ombligo. De cómo pronuncia la palabra ‘algodón’, y de cómo atiende el teléfono. Enamórese de la cicatriz en su frente, y del color de sus ojos cuando le da el sol. Grite por las calles el amor. Dibuje el amor. Escriba el amor. Pinte, sueñe, esculpa, sienta, llore, impulse el amor. Haga el amor. En todos lados. A cualquier hora.

Amigo, enamórese hasta los huesos. Deje todo entrar, revolverle el alma y pintarlo de color. Enamórese hasta el fondo, hasta el llanto y sin escudos. Afloje los brazos, tire las murallas y déjese atravesar el pecho. Déjese inundar, déjese llevar. Enamórese completo, enamórese de todo, del todo, de ella, y de usted. Amigo, sienta el temblor de las piernas, la fuerza que lo impulsa, la luz que emana una habitación en plena oscuridad. Despliegue las alas, sacúdase el polvo, y anímese a volar con los ojos cerrados. Sobre su cama, sobre la ciudad, y sobre el mar.

Enamórese que para eso estamos. Cántele con su terrible voz, cuéntele de los besos al oído. Desnúdese, porque en el amor no hay ropa que valga. Despiértese a media noche diciendo su nombre. Piense en ella, hasta dibujar su rostro en la pared de la habitación. Piense en ella, hasta escribir su nombre en la lista del súper. Hasta sentirla completa. Hasta sentirse el hombre más feliz de la tierra. Hasta vivir la perfección. Porque sí, existe.

Enamórese amigo, que así vale la pena vivir. Se le van a uno los fantasmas y los grises se llenan de colores. Enamórese, que no se pierde nada. Todo se gana. Enamórese, que vale la pena, se lo aseguro.

16 de septiembre de 2013

Hola primavera

Dicen que ya viene, dicen que anda cerca. Ya fueron varias las voces, de varios colores y entonaciones que la han mencionado. Entre susurros los tímidos, a los gritos los más osados, y haciendo fuerza con toda el alma los amantes. La hemos llamado tanto, que dicen que ya se avecina y cualquier día de éstos toca a nuestra puerta.

Ella, que ya no entiende de fechas. Que los hombres la han mareado y las despechadas la han maldecido. Ella, que es en realidad la que más hemos deseado. Ella, que esta vez llega para florecer todo lo que el frío insiste en destruir.

Ya llega, ya viene cantando una canción y silbándonos al oído. Se acerca con tantas sonrisas por regalar, y un manojo de flores amarillas tapándole la cara. Viene con todos los colores y con los calores. Por fin viene. Y es que viene con el sol. Como vos. Como yo. Viene otra vez, vuelve ya por fin, y con todas las ganas. Viene a florecer, a pintar los lapachos y abrir los azahares. Viene a traernos la luz y a desnudarnos el pecho. A acariciarnos las mejillas y a chapotearnos las manos. Viene la risa, viene el abrazo, vienen a cumplirse las promesas. A amarse los amantes, y a impulsarse los corazones. Viene con tu risa y viene con tu voz.

Qué bueno que esta vez, otra vez, la primavera viene con vos.

6 de agosto de 2013

5 razones

5 Razones para soportar lo que queda de invierno (y no morir en el intento).
1) Están por florecer los lapachos
2) La variedad de tés, y la cucharada de azúcar en cada uno
3) Leer bajo el sol, en una plaza, en una hamaca, o con el rayo pegando directo en la nuca
4) Pronto voy a poder usar mi remera favorita sin una campera encima
5) Comer chocolates una tarde entera, seguramente es más rico que el café del velatorio

Si por estos días alguien me ve muy tapada por colchas, o mirando al piso largo rato, por favor, que me tire por debajo de la puerta aunque sea uno de estos cinco puntos. Gracias.

22 de junio de 2013

Hasta desintegrar

Voy a desnudarme, una por una voy a arrancarme las telas y los cueros, los muros y los velos. Vas a ver mis costillas, van a dolerte mis caderas. Voy a desnudarme, voy a mostrar lo que tanto miedo me dio. Vas a ver llagas, vas a ver cicatrices, algunas que todavía son carne viva. Vas a verme despeinada, los ojos al descubierto, las rodillas pegadas, tiritando de frío, las manos abiertas, la mirada fija. Voy a dejarme ver. Voy a ser. Vas a hacer conmigo lo que quieras, vas a rozarme, vas a tocarme, vas a recorrerme con la yema de tus dedos. Vas a abrazarme, llevarme hacia tu pecho, tratar de meterme en él. Vas a contarme algún secreto al oído, abrazarme, desgarrarme. Vas a besarme, desearme, sentirme. La piel se te va a erizar, vas a clavarme las uñas, morderme, saborearme. Voy a gustarte, voy a prenderme de tu cuello, voy a pedirte que no me sueltes nunca. Vamos a desintegrarnos al roce. Vamos a estrujarnos hasta quitarnos lo poco que queda sano. Si es que algo nos queda. Vamos a vaciarnos. Vamos a llorar.
Sobre todo, vamos a llorar.

12 de junio de 2013

Un sueño inquieto

Camino por una calle que ya casi aprendí de memoria. Nos abrimos paso entre la multitud. La gente habla muy fuerte, camina muy apurada. ¿A dónde llegan tarde? ¿Qué tan grave puede ser? Sale humo por las rejillas en el suelo. No quiero pisarlas. Van a caerse y voy a caerme. No quiero caerme. La gente corre, la gente grita. Nos empujan, bajamos escaleras, se nos amontonan. Los ruidos son muy fuertes. Rechinan. Vibran los vidrios. Van a romperse. La tierra tiembla bajo nuestros pies. Una vía, un grito, un tren. Velocidad. Amarillo, gris y negro, amarillo, gris y negro. Me mareo. Me tambaleo. Suena una alarma, la gente corre, se empuja. Me empujan. Me aturden. Cierro los ojos y me siento sola. Todo se mueve a mi alrededor, nadie me ve, todo se acelera. Yo no sé dar ni un paso en este caos. Cierro los ojos y busco su mano. Nada. Trato de reconocer su voz en tanto ruido. Nada. Sólo desconocidos, gritos y ceños fruncidos. ¿Dónde está? Que vuelva.