3 de diciembre de 2012
Un lugar que re-vuelve
Hay un lugar al que hace mucho no iba. Hoy estuve ahí llenándome
de sonrisas el alma, hasta llegar al llanto. Hoy me acosté sobre el suelo y
sentí la conexión de mi espalda con la tierra que piso cada día. Respiré
profundo, cerré los ojos y al abrirlos estaba ante la inmensidad, el placer y
el caos, todo junto. Era agua a punto de hacer ebullición, burbujas elevándose,
entrando y saliendo por mis poros, quemándome y haciéndome temblar. Es un lugar
al que ya me había olvidado cómo llegar y no recordaba que era tan placentero
estar ahí. Es un lugar donde me olvido de los ojos hinchados, donde el sol
entra a otro ritmo y no duelen las ampollas en los pies. Es un sitio donde ingresamos
livianos, donde nos desnudamos en cada mirada y nos llenamos de emociones
ajenas que vienen a revolver las propias. Hoy volví a ser vulnerable, y ya no
ante un cuerpo. Hoy se detuvo el tiempo, se me agrandó el corazón y se me agitó
el pecho. Hay muchos ojos gritándome, muchos rincones llamándome y ya no voy a
seguir tan ciega. Ahí quiero estar. Yo también quiero ser parte.
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